Enseñar a escribir (parte 3): El esquema corporal

¿CÓMO ENSEÑAR A ESCRIBIR?
Tercera parte

ESQUEMA CORPORAL

Esta tercera entrega acerca de cómo enseñar a escribir constituye la tercera entrega de una serie de post acerca de dicha temática. En la primera entrega de esta serie, traté aspectos esenciales como motricidad, organización espacial y coordinación visomotora. La segunda entrega constituyó un monográfico acerca de la lateralidad y su relación con la escritura. En esta entrada voy a tratar el concepto del esquema corporal y por qué es importantísimo que tratemos dicho aspecto con los niños antes o durante el proceso de aprendizaje escritor.

DEFINIENDO EL CONCEPTO

El concepto de esquema corporal se ha tratado a través de innumerables obras, estudios, artículos y también aparece definido en una gran cantidad de libros de texto (en su versión para profesores), manuales de test psicológicos y otros muchos sitios relacionados con la educación, la enseñanza y la Psicopedagogía o Psicología.

Podríamos comenzar diciendo que el esquema corporal constituye aquella imagen que se produce a nivel mental favoreciendo una representación interna acerca de nuestro cuerpo, tanto en situación estática, o no estática (movimiento) que nos faculta para situarnos en el entorno que nos rodea y establecer relaciones con los objetos del mismo y con respecto a nosotros. Se hace referencia, por tanto, a una organización psicomotora a nivel global, pues va a influir también sobre las áreas tónica, motora, perceptiva y sensorial que influyen  sobre la propia persona (o niño en este caso).

FASES DE ASENTAMIENTO DEL ESQUEMA CORPORAL

Se entiende que el esquema corporal está en continuo desarrollo hasta la adolescencia (en torno a los 12-13 años). Hasta entonces atraviesa diferentes etapas que voy a tratar de resumir. En muchas ocasiones hago uso de ellas para justificar que no debemos comenzar los procesos de enseñanza de la lectoescritura hasta la educación Primaria, pues una gran cantidad de aspectos esenciales no están sustentados antes. Vamos a verlo a modo de resumen.

  • Primera etapa: descubrimiento inicial. En esta etapa, que comienza a consolidarse aproximadamente a los 3 años, el niño realiza una estrecha relación de su propio cuerpo con el entorno y las personas que habitan en él.
  • Segunda etapa: percepción. En este momento y hasta los 7 años aproximadamente, el niño va a comenzar a realizar representaciones mentales de distancia, velocidad, altura, grosor, diámetro… Es esencial en este momento favorecer una educación sensorial rica, variada y lo más ilimitada posible.
  • Tercera etapa: estructuración. El cuerpo en estático está ya bien dominado. Llevará hasta los 11 – 12 años aproximadamente hacer lo propio con el cuerpo en movimiento.
  • Cuarta etapa: finalización. En torno a los 12-13 años se entenderá que el proceso de estructuración ha concluido generando una capacidad apropiada para establecer diferencias entre su cuerpo mentalmente representado en movimiento y el entorno.

¡DIFICULTADES A LA VISTA!

A partir del concepto, será sencillo comprender que los problemas en el esquema corporal producirán dificultades a nivel motriz, perceptivo y como consecuencia en la esfera personal y social de la persona.

Si un niño no cuenta con la referencia del cuerpo como primer elemento a partir del cual establecer relaciones con el resto de los objetos y cosas que nos rodean… ¿cómo pretendemos que ese niño sea capaz de escribir una letra?

En los niños que presentan dificultades en el esquema corporal observaremos cuatro aspectos que nos llamarán la atención que pueden agruparse en cuatro tipo de errores prediagnósticos o de juicio:

  • NO SE TRATA DE DISLEXIA: Lo primero que encontraremos son problemas en la orientación de las letras. ¡Cuántas veces habré recibido niños de 6 años en el mes de noviembre porque son disléxicos! No. No son niños disléxicos, son niños con un esquema corporal deficiente, por lo que sería bien extraño que no invirtieran el palito de la b o que no escribieran la e al revés.
  • TAMPOCO ES DISLEXIA: Más adelante, en una fase más avanzada (desde finales de 2º Primaria hasta más o menos inicios de 4º) los niños con un esquema corporal deficitario presentarán problemas con las sílabas. Cambiarán en dictados o escritura libre el orden de las letras, escribiendo “al” en vez de “la” o “le” en vez de “el”, pero no. No es dislexia nuevamente. Valorando el esquema corporal se observa como deficiente y tras trabajarlo esa alteración en el orden de las letras desaparece. “Le han curado la dislexia”. No, ha reforzado su esquema corporal.
  • NO ES UN NIÑO TORPE: Muchas veces es una de las demandas para intervención psicomotriz frecuente. Se trata del típico niño que no es hábil en juegos motrices, que corre de forma diferente al resto y se cae con frecuencia, se choca con cosas, se le suelen caer cosas de las manos… No es torpe, no. No tiene trabajado su esquema corporal. Imaginemos que corremos en un espacio físico que cambia constantemente. El niño que no tiene claro su esquema corporal vive la misma sensación. ¿Cómo no va a correr de modo diferente? No corre de modo diferente, además, lo que hace es correr con inseguridad.
  • NO ES DISCALCULIA: Una vez más encontramos que muchas veces se hace el diagnóstico en el aula: Discalculia, y los profes lo explican muy bien: “como si fuera disléxico pero con los números. Además de darnos a entender que no sabe qué es la dislexia ni la discalculia, no está informando que el niño tiene un problema de organización espacial seguramente.

Una vez valorados los cuatro campos más habituales a observar en la escritura de niños con problemas de esquema corporal, vamos a ver algunos aspectos importantes para que se nos puedan ocurrir actividades además de las que voy a proponer:

EJES CORPORALES

Os presento a continuación una imagen para que podamos tener una percepción acorde los ejes visuales. A partir de ella expongo más abajo cuál se corresponde con cada uno de ellos y cómo trabajarlos. Sin duda son algo importantísimo. Aquí ofrezco siempre una orientación a muchos padres, y he decir que es un momento tenso, pues me miran de una forma un tanto peculiar. La instrucción es: dejad una pared de vuestra casa libre para que vuestro hijo trabaje con ella pintándola y pegando cosas. Las paredes de los pasillos son geniales para tal efecto.

Los niños deben experimentar y tener claro los siguientes:

  • Eje horizontal: recorre el cuerpo de derecha a izquierda (o viceversa). Se corresponde con el plano de color naranja (x) de la imagen inferior. Es uno de los ejes claves al ser el perpendicular a la posición anatómica. El niño debe experimentar:
    • Su rotación de cintura.
    • Rotación de cintura escapular
    • Debe saber hacer juegos en estático que mantengan el movimiento en este eje.
    • Jugar a pintar rayas horizontales en una pared.
    • Realizar diferentes marcas para que el niño se desplace horizontalmente a través de ellas
    • Jugar con un cinturón (bajo supervisión de un adulto siempre) a colocarlo en diferentes partes del tronco.
    • Colocar el cinturón a otra persona (adulto preferentemente).
    • Movimientos de adducción y abducción de las piernas con respecto al eje horizontal (útiles también para el eje vertical).
  • Eje vertical: correspondiente al plano de color verde (y) de la imagen inferior, presenta una importancia capital. Divide al cuerpo en dos hemi-regiones (derecha e izquierda) con la consecuente importancia para la lateralidad. Es esencial que el niño experimente este eje desde bien pequeño.
    • Desde el momento en el que se alterna gateo y marcha y la tremenda importancia que tiene que el propio niño pueda experimentar el cambio de estar a gatas a la bipedestación. Aquí mucha gente se asombra cuando recomiendo actividades de gateo a niños de 7 años cuyos padres indican que su hijo no gateó y presenta problemas de esquema corporal.
    • Jugar sentado a botar una pelota y ver como discurre la misma a lo largo de su eje vertical.
    • El yoyó, ese clásico tan olvidado y tan maravilloso (incluso pasa al siguiente eje que vamos a ver cuando su trayectoria no es paralela al cuerpo).
    • El uso de cremalleras, botones de una camisa, velcros de arriba a abajo, bien sobre el cuerpo, bien en una pared. La práctica con estos es muy útil de cara a trabajar este plano.
    • Pintar rayas verticales y trazar marcas para que el niño camine ascendiendo  descendiendo (como el clásico gag en el que una persona hace que baja unas escaleras o las sube en posición estática. Pintando una escalera en la pared que sube y baja lo logramos.
  • Eje transversal: se corresponde con el plano verde (z) de la imagen inferior. Va de delante a atrás. Quizá este sea el eje más complejo para trabajar actividades, pero cualquier tipo de actividad que suponga trabajar cosas de delante hacia atrás o viceversa lo estimulará. Si además proponemos dichas actividades con un espejo, lo potenciamos. Ejemplos pueden ser:
    • Atarse un pañuelo a la cabeza
    • Jugar con una bufanda frente a un espejo (con supervisión de un adulto siempre)
    • Peinarse mirando al espejo.
    • Vestirse mirando al espejo.
    • Quitarse la ropa mirando al espejo.

¿QUÉ EVITAMOS Y QUÉ LOGRAMOS CON UN ESQUEMA CORPORAL CORRECTAMENTE ASENTADO?

  • Evitaremos problemas a la hora de la autopercepción corporal.
  • Lograremos un correcto control sobre el propio cuerpo.
  • Facilitaremos la independencia y la segmentación de brazo-antebrazo-mano-dedos de cara al proceso escritor.
  • Los niños con problemas de esquema corporal tienen más dificultades a la hora de jugar con otros niños, por tanto a la hora de relacionarse. Además tienen dificultades en las tareas propias de aula, con lo que evitaremos muchos problemas afectivos y sociales.
  • Eliminación de los conocidos como movimientos asociados o parásitos. Su nombre más habitual es el de sincinesia, es decir, un movimiento involuntario e inconsciente que acompaña a un movimiento voluntario. Por ejemplo el niño que eleva los hombros con cada paso que da, o gira la cabeza al correr acompañando al pie que va adelante, o que cuando escribe golpea con el pie en la silla o pata de la mesa cada vez que apoya el lápiz tras haberlo levantado…
  • Disminución de paratonias, es decir, lograremos rebajar el tono muscular rígido que acompaña a estos niños en muchas ocasiones.

Quedan todavía diferentes aspectos que tratar, entre ello uno que me resulta de grandísimo interés: la emoción y el aprendizaje de la escritura. Espero poder pronto finalizar dicho artículo para poner fin a esta serie que tan buena acogida está teniendo a la vista de las muchas visitas que estas entradas están presentando. Hasta entonces… feliz noche de sábado.

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