Cómo trabajar bien en grupo

Diferencias entre el trabajo colaborativo y trabajo cooperativo

Esta entrada puede sonar un tanto «antigua», pues el trabajo cooperativo (y el colaborativo) lleva años funcionando en las aulas, no obstante, en diferentes visitas a Centros y en diferentes mentorías a profesores y equipos docentes, he observado que existe confusión a la hora de tratar las diferencias entre el trabajo colaborativo y el trabajo cooperativo.

En pleno siglo XXI, no sé si a atreverme a decir, en la época postpandemia, nos encontramos en una situación de crisis metodológica evidente a raíz de las experiencias pre y postconfinamiento. Es hora, desde mi punto de vista, de retomar algunos procesos que nos han funcionado en otros momentos y que, tal vez ahora, sea un buen momento para repensar e incorporar a nuestra metodología de aula.

¿Qué es el trabajo Colaborativo?

Para empezar a ver las diferencias entre el trabajo colaborativo y el trabajo cooperativo, podemos decir que el aprendizaje colaborativo consiste en una metodología de trabajo coordinada en la que un grupo de estudiantes lleva a cabo unas actividades diseñadas y articuladas por el docente. La independencia del grupo en este tipo de trabajo es clave, motivo por el cual, el docente (o los docentes) debe preparar de forma muy meditada y reflexionada todos los materiales para el aula, actividades, etc., asegurándose que todo lo que se plantea, es de posible realización por parte de los estudiantes y puede llevarse a cabo. Pretende un producto de aprendizaje: bien sea una presentación digital, una infografía, una puesta en escena… Las responsabilidades se reparten en un 50% entre alumnos y docente, siendo este último el gran responsable en la construcción y diseño de las herramientas que se van a emplear en el desarrollo de la actividad, y siendo los alumnos quienes recogen la gran responsabilidad de aprender y, por tanto, al ser ellos los responsables de su aprendizaje, la necesidad de implicación en el diseño, reflexión, creación de materiales, dinámicas de evaluación, etc., por parte del profesor, es realmente determinante. En el aprendizaje colaborativo, todos los estudiantes deben realizar aportaciones para llegar al producto de aprendizaje a partir de los procesos presentados por el docente, lo que termina por concretar las diferencias entre el trabajo colaborativo y el trabajo cooperativo .

¿Qué es el trabajo Cooperativo?

El aprendizaje cooperativo parte de un problema de aprendizaje (el colaborativo también puede partir de éste) que se traslada a un grupo de estudiantes a los que el docente asigna un rol dentro del equipo y guía de forma muy dirigida la estructura de interacciones y los pasos hacia el resultado o producto de aprendizaje que han de obtener. Es decir, existe un acompañamiento mayor, una supervisión y una guía del docente respecto a los estudiantes. En este tipo de trabajo cooperativo, los estudiantes se ayudarán entre ellos para seguir las indicaciones del docente.

Este estilo de trabajo presenta una característica que lo convierte en esencial: es el docente quién realiza grupos y asigna roles. Es de gran importancia ya que se pueden crear grupos heterogéneos, es decir, construcción de grupos con estudiantes con un nivel de competencia alto, otros estudiantes con competencias esperadas, y alumnos con niveles más bajos de competencia o con dificultades. De esta forma, con una correcta asignación de roles, podremos conseguir que aquellos que mejor llevan la materia, realicen nuevos aprendizajes ampliando sobre contenido curricular, que aquellos que necesitan trabajar la materia lo hagan, y que los estudiantes con dificultades se puedan beneficiar del trabajo y la enseñanza entre iguales.

Claves para el trabajo en grupos y diferencias entre el trabajo colaborativo y trabajo cooperativo

Los grandes retos del trabajo colaborativo y cooperativo

Una vez que ya sabemos cuáles son las diferencias entre trabajo colaborativo y cooperativo y, aunque estas dinámicas de trabajo son realmente efectivas y funcionan muy bien, hemos de tener muy en cuenta que presentan tres puntos críticos que son determinantes en el éxito de estos agrupamientos en el aula. Os detallo las tres que, a mi parecer, son las responsables del éxito o fracaso de estas dinámicas:

  • PREPARACIÓN: La preparación es esencial para que salgan bien las unidades basadas en trabajo colaborativo o cooperativo. No sólo se trata de preparar materiales, se trata de tener muy cuenta los siguientes aspectos:
    • Intención: ¿Qué queremos conseguir? ¿Cuál es el objeto de aprendizaje? ¿Cómo voy a presentarlo en el aula? ¿Por qué voy a trabajar de forma colaborativa o cooperativa? ¿Qué efectos y resultados quiero conseguir?
    • Recursos: Una vez que tenemos claros todos esos interrogantes, nos planteamos los recursos que vamos a necesitar, tanto los digitales como los tecnológicos. Una vez indicados, nos realizaremos nuevos interrogantes tales como ¿todos los alumnos saben usar estos recursos? ¿qué problemas pueden presentarse? ¿cómo voy a resolverlos? ¿necesito de una conexión a Internet? ¿Cómo lo soluciono si no hay conexión? ¿Debo llevar algún recurso material por duplicado por si se estropea el inicial? (en caso de trabajo con materiales manipulativos, es posible que alguno se pueda estropear siendo preciso poder tener un recurso extraordinario para prevenir que el grupo no pueda seguir con su trabajo).
    • Creación de grupos: Si realizamos un trabajo cooperativo, es realmente esencial que nos planteemos muy bien el reparto de grupos. No deben quedar al azar. Siempre conviene generar grupos heterogéneos para que puedan beneficiarse todos los estudiantes del trabajo independientemente de su nivel, implicación en la materia, o posibles dificultades de aprendizaje.
  • EN EL AULA: Existen dos aspectos críticos a la hora de llevar a cabo este tipo de actividades:
    • PRESENTACIÓN DE LA ACTIVIDAD: Debe ser motivante, debe ser esperada (no dejes que llegue el día de iniciar la actividad, anúnciala con varios días, motiva y genera expectativas a los estudiantes). Con ello conseguiremos una implicación mayor, una dinámica de trabajo muy apropiada y mayor éxito en el aprendizaje de cada estudiante.
    • CONTROL DE AULA: Los trabajos «en grupo» muchas veces se convierten en muchos grupos de estudiante hablando, ruido en el aula, jaleo, trasiego de estudiantes… El docente debe establecer un proceso para que exista trabajo de verdad. Obviamente que va a haber ruido: si tenemos a 26 estudiantes trabajando entre ellos, la ausencia de ruido sería un fracaso, no obstante, debemos asegurarnos de que conocen las normas, que saben aplicarlas y están en condiciones de hacerlo y que somos capaces de «gobernar» a ese grupo. Al hablar de la evaluación, te ofreceré una estrategia muy apropiada.
    • TODOS TIENEN QUE PARTICIPAR: Una de las grandes problemáticas de estos trabajos suele ser que es complicado, en algunas ocasiones, saber quién ha trabajado más o quien directamente, no ha trabajado. Con las estrategias que se presentan en la evaluación, y con una buena creación de grupos (y asignación de roles en el caso del trabajo cooperativo) se evitan estos problemas.
  • EVALUACIÓN: ¡Cuántas veces lo he visto! Desarrollamos un trabajo fantástico, realmente bien preparado, con una intención increíble, unos recursos perfectamente ajustados al grupo, unos grupos reflexionados y creados de maravilla, con una presentación de la actividad fantástica, unas estrategias de control de aula y… una evaluación lamentable. A ver… la evaluación, no me canso de decirlo siempre que puedo, debe ser congruente con la metodología empleada. Trabajar durante 15 días en grupos y el día 16 hacer un examen es, cuanto menos, raro. Voy a presentarte 5 aspectos a evaluar con los que puedes obtener una nota y evitar los problemas de control de aula y participación expuestos anteriormente:
    • EVALUACIÓN DE UN PRODUCTO DE APRENDIZAJE: Si llevamos a cabo un buen diseño de la actividad, conseguiremos crear la necesidad de un producto que nos sirva para conocer el grado de aprendizaje de cada alumno. Realiza una rúbrica para evaluarlo. Los alumnos deben conocerla desde antes del inicio de la actividad para saber cómo va a ser evaluado este trabajo.
    • EVALUACIÓN DEL PROCESO DE TRABAJO: Realiza una recogida de notas en base a la forma en la que están trabajando. Aquí valorarás: orden de trabajo y cumplimiento de normas (que no hablen a gritos, que no estén «de cachondeo», que haya buena actitud de trabajo…) Propón 4 momentos para recoger una nota de cada grupo. Te recomiendo hacerlo de manera visual: 4 colores -> El rojo es mal trabajo (-2 puntos), el naranja es trabajo regular (0 puntos), el azul es buen trabajo (2 puntos) y el verde es un trabajo fantástico (4 puntos). Consigue una cartulina pequeña, una pieza de parchís… y colócala en su mesa de trabajo según avanza el mismo para que sepan en qué posición se encuentra. No dejes el color en la mesa y te marches: explícales cómo hacer para mejorar, dales claves a cada uno, o motívales si su trabajo es verde. Crea una tabla visible en la pizarra en la que anotas su puntuación. Al final de la clase, haces un promedio de las 4 puntuaciones que ha obtenido cada grupo. Anota posteriormente esos promedios a lo largo de los días que desarrolles esta unidad y posteriormente conviertes esa calificación en actitud de trabajo. Si el promedio está en torno al 3-4, sería un 8-10, si está en torno al 2-3 sería un 6-7, si se está en torno al 1, sería un 5. Si queda por debajo de 0, sería un insuficiente en este campo (es realmente complicado conseguirlo).
    • EVALUACIÓN DE GRUPO: En este caso y, en base a una rúbrica que les ofreces a cada grupo para evaluar a los compañeros, cada miembro del grupo indica una calificación sobre el trabajo de otros compañeros. Cuidado con alianzas que se generen para «fastidiar» a algún estudiante. Hay que ser observadores e informar de las consecuencias que se generarán. En mi caso siempre he sido muy drástico con éstas, pues se trata de una cuestión de convivencia y de compañerismo.
    • EVALUACIÓN POR PARES: De forma aleatoria, se reparte otra rúbrica para que 2 miembros del grupo evalúen por separado a otro de los miembros. Es decir, cada estudiante tendrá una evaluación de su trabajo por parte de 2 personas del equipo.
    • EVALUACIÓN DE LA PRESENTACIÓN DEL PRODUCTO DE APRENDIZAJE: Rubrica mediante (nuevamente) el docente califica a cada estudiante en la participación en la presentación del producto de aprendizaje. Aquí se pueden realizar preguntas sobre el contenido trabajado a cada uno, solicitar explicaciones, argumentaciones, etc.

Una vez con estos 5 puntos evaluados, puedes obtener promedios de todos ellos, que puedes ponderar o no, en función de lo consideres. Yo siempre he ponderado dando más peso al producto y a la presentación del mismo (dando un valor a su media aritmética del 50%) y al promedio delas otras tres valoraciones en conjunto otro 50%.

Recuerda los tres puntos críticos en el desarrollo de actividades grupales:

AUTOEVALUACIÓN EN ACTIVIDADES GRUPALES

AUTOEVALUACIÓN:

Desarrolla un formulario de autoevaluación de cada estudiante. Importante: esta autoevaluación no «es para la nota», se trata de un documento con el que podrás trabajar individualmente con cada estudiante para mejorar su forma de trabajo y ayudarle a beneficiarse más de estos agrupamientos. En el próximo trabajo, habla 1 a 1 con él en base a ese documento y propón retos personales: «a ver si en este grupo puedes participar aportando más ideas», «trata de dejar que los demás expresen sus opiniones», «intenta no enfadarte cuando alguien te lleve la contraria en este grupo»… Es algo realmente impactante para que aprendan a trabajar bien en grupos.

Te animo encarecidamente a aplicar estos agrupamientos, a pensarlos bien y a trabajar muy bien en la evaluación de estas actividades. Por lo general ofrecen muchos beneficios tanto en el aprendizaje como en la socialización, convivencia grupal, desarrollo de destrezas, inclusión y atención a los estudiantes con dificultades y a aquellos que necesitan ampliar el currículo.

Si tienes dudas sobre cómo realizar estas actividades, no dudes en contactar conmigo. Será un placer ofrecerte orientación o realizar un proceso de mentoría.

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