Actividades para la discalculia

ACTIVIDADES PARA LA DISCALCULIA
Primera entrega
@webjjmiles

ACTIVIDADES PARA LA DISCALCULIA

Hace unos días subí un post en el que hablaba sobre la discalculia. A raíz de él me han llegado varias consultas acerca de qué actividades pueden llevarse a cabo con niños de Primaria para poder “combatirla”. Realmente hay que valorar cada caso en particular pues hay que diferenciar entre cada niño y su dificultad específica (denominación, comprensión del concepto, input, output, dificultad en las cantidades, etc.), no obstante, sí existen algunas pautas sencillas para poder trabajar desde casa y fomentar un buen proceso reeducativo, es decir, una vez en manos de un profesional, las siguientes actividades en casa (salvo que se indique por éste que no son apropiadas por las características de la dificultad presente) pueden ser de gran utilidad.

Vamos a partir de lo cotidiano:

  • Actividades de contar: tan sencillo como en el momento de poner la mesa encargar al niño, en función de su edad, que realice determinados cálculos en base al número de comensales, número de platos, tipo de plato, cantidades que pueden ponerse en cada plato, cubiertos, vasos para agua, copas de vino, capacidad de los vasos y botellas a necesitar en base a la misma, uso de servilletas y asociación con cucharas por ejemplo.
  • Actividades de cocinado: a la hora de cocinar podemos invitar a nuestro hijo a la cocina y pedirle que nos ayude a llevar diferentes procesos de conteo de cantidades, proporciones, número de elementos, relaciones directas complejas (fuego alto=más calor en menos tiempo), cálculos de tiempo (manejar tiempo con un reloj de agujas permitirá una buena tarea), etc.
  • Actividades de camino al cole: Además de ser muy útiles para el trabajo numérico, nos serán apropiadas también para hacer el atasco mucho más llevadero.
    • Reducir matrículas numéricas a un único número: tan sencillo como ir desmontando la estructura de una matrícula. Pongamos por ejemplo una matrícula tal como 1676 (las letras de momento no las usamos) Vamos a operar con esta cifra del siguiente modo. Sumamos las dos primeras (1+6=7), posteriormente las dos segundas (7+6=13) y esta última al ser de dos cifras vamos a convertirla en una única cifra (1+3=4). Nos quedamos con ambas cifras y las sumamos: 7+4= 11, y finalmente convertimos en una única cifra el resultado: 1+1=2.
    • Reducir matrículas alfanuméricas a un único número: el proceso numérico será el mismo que el descrito anteriormente. En este caso, añadimos letras. Les asignamos un valor numérico. En realidad, las letras sólo son consonantes (en este ejemplo usaré vocales para evitar hacer uso de la matrícula de alguien…) por lo que la letra B sería el número 1, la C el 2, y así sucesivamente obviando las vocales. Si la matrícula fuera 1676 ABD tendríamos por una parte el 2, resultado de la operación numérica y por otra el resultante de la suma de A (1) + B (2) + D (4) = 7. Sumaríamos 7+2 y esa matrícula quedaría reducida al valor 2.
    • Variables de la reducción de matrículas: podemos aplicar esta tarea con un sinfín de variedades. Las que más suelen gustar son aquellas en que asociamos tipo de vehículo a operación. Entre coches se suma, entre un coche y un camión se resta el valor del camión al del coche. Si se trata de dos camiones se multiplica. Si se trata de una moto y un coche, se resta el valor de la moto al del coche. Si es un camión y una moto, dividimos. También puede hacerse por colores, el rojo suma, el negro multiplica, el blanco resta…
    • Matrículas y portales: Si el camino al Colegio se hace por ciudad, podemos añadir el reto de sumar al resultado de la matrícula el valor del número del portal en que nos encontramos, el primer número fuera del coche que se observe, o incluso fijar un número cada día y todos los resultados obtenidos se multiplican por el mismo. El número que fijamos puede ser el número de autobuses que se vieron el día de antes, el número de motos, o los segundos que dura el primer semáforo que esté en rojo esa mañana.
    • Semáforos: Si atravesamos zonas con semáforos, podemos aprovechar para contar los segundos que dura la luz verde o la roja. Un paso más avanzado sería ver cuántos coches pasan en ese tiempo por el semáforo (contándolos, nada de operaciones). Otro juego de semáforos es que al llegar al Colegio el niño tiene que decirnos cuántos semáforos ha visto en total, cuál ha sido el más largo en verde y en rojo, y el más corto en verde y en rojo.
  • En el supermecado: Vamos a pedirle que haga estimaciones de cálculo, nada de operaciones como tal, simplemente estimaciones. De pronto le preguntamos: “Esto cuesta 2, 57 €. Si compro dos y y otra cosa que cuesta 1€, ¿cuánto me gasto?”. La respuesta persigue un cálculo aproximado. Además, podemos encargarle hacer separaciones entre diferentes medidas: coloca en el carro de la compra las cosas más altas al final, las más bajas al principio. O por peso, las mas pesadas abajo y las menos arriba. Y podemos mezclarlos: las más altas y pesadas abajo y en la parte de atrás. Posteriormente el ticket de la compra es interesantísimo para realizar mil actividades: asociar precios a palabras que empiecen por una letra, pedir que calcule el valor si hubiéramos decidido prescindir de determinado producto o añadir otro. Realizar asociaciones de precio entre productos del mismo tipo (panadería, pescadería, etc.).
  • Potenciando la memoria y la atención: Como vimos, la memoria a corto plazo y la memoria de trabajo así como la atención, son esenciales en la discalculia. Pues vamos a entrenarla. Vamos a conseguir que nuestro hijo/alumno mantenga la mente ocupada con un par de cifras o tres. “Trata de recordar estos números: 3, , 7 y 9 (por ejemplo)”. Cuando pasen siete minutos, le preguntamos por los números. Si los recuerda le damos instrucciones. Esta actividad puede complicarse tanto como queramos:
    • Cada vez que escuches un color, escribe el primer número, cada vez que oigas un verbo el segundo y con cada nombre propio el tercero. Así trabajaremos la memoria de trabajo y la atención.
    • “Ve mirando la hora y cuando acabe en 3 (3, 13, 23, 33, 43, 53), deberás escribir el número tres al lado del dibujo de las agujas del reloj que harás”, y así con el resto de números.
    • Complicamos la serie con más números.
    • Realizar series de Fibonacci  (mentalmente a partir de dos cifras) facilitará la memoria de trabajo y la atención.
  • Más actividades de atención y memoria: “observa los números que encuentres (por la calle, en casa…) y recuérdalos. Cuando tengas cuatro números redúcelos a un único número (como con las matrículas).
  • Materiales manipulables: Es una gran forma de practicar y trabajar con números. Los hay para jugar en el suelo con grandes tamaños, otros más pequeños para trabajar en la mesa, otros con imanes para la nevera, etc. Miles de actividades pueden surgir. Un juego muy divertido con números pequeños es ir asociando el valor del número a cosas en base a algún criterio: las cosas frías van a tener el valor 1, las calientes el 2, las blandas el 3, las duras el 4, las claras el 5 y las oscuras el 6. Por tanto una mesa de cristal tendrá un valor 1 (estará frío el cristal por lo general), será dura por lo que asignamos un 4 y además es clarita así que valor 5. Es decir, la mesa de cristal es un 145. A partir de esos números vamos a manejar operaciones ente el mismo número y entre los resultantes de otras operaciones.

Y hasta aquí el post de hoy sobre actividades para la disculculia, pero antes de terminar he de indicar que no debemos forzar al niño en su desarrollo evolutivo, que es imprescindible una correcta evaluación Psicopedagógica del niño con dificultades en matemáticas y que dificultades hay tantas como niños, la etiqueta es lo de menos y los estándares también. Hemos de ver qué significa esa dificultad en ese niño en concreto y cómo ese niño en concreto puede trabajar para resolverlo.

Espero que os haya resultado de interés.

¡Buenas noches a todos!

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