Pseudociencias: brujos y vacunas

PSEUDOCIENCIAS
Parte 1: Brujos y vacunas

PSEUDOCIENCIAS

En los últimos años he ido observando como entre mis colegas de profesión se trataba cada vez más un tema de bastante importancia, al menos así me lo parece, como es el de las, vamos a llamarlas, pseudociencias, aunque el nombre se me antoje con demasiada entidad para lo que en realidad representan a la vez que demasiado pequeño para todo lo que ello engloba.

Escribo este artículo porque no sólo lo escucho en mis colegas de profesión, no. Comienzo a escucharlo cada vez más entre compañeros, adolescentes, padres, pacientes, alumnos… y me preocupa. Me preocupan muchísimo las creencias justificadas en elementos que carecen de ciencia, de rigor, de justificación, de evidencias.

Llega un punto en el que no sé qué me preocupa más, si la creencia que tienen en ese gurú, en esa tendencia que siguen, en esos preceptos vacíos de contenido y de valor… o la vehemencia con la defienden sus principios huérfanos de más justificación que aquella que se reduce a “lo bueno es lo mío” y a esa risita irónica con la que pretenden darte a entender un pensamiento de “qué incauto eres, otro engañado más”. Perdona… ¿engañado por vacunar a mi hija? ¿engañado por preguntarte que significa energía? ¿engañado porque pienso que suspender un tratamiento con quimioterapia y sustituirlo por hierbas del campo es una barbaridad? ¿No serás tú el engañado?

Quiero centrarme en algunas cuestiones que creo que están suponiendo mucho, mucho daño…

BRUJOS

“Mañana voy al curandero”, “Ayer mi sanadora me dijo que….” “Voy a sacar dinero para mi curador” ¿Qué nos está pasando? Desde mi posición veo muy claro qué está sucediendo. Un puñado de personas sin escrúpulos, a los que les importan más bien poco las personas a las que reciben en sus casas, sótanos,  o que van a visitar a sus domicilios, se inventan algo, que saben vender muy bien a un precio muy elevado y lo ofrecen como la rápida solución a todos los problemas de una persona. Es lógico su auge. Venden su “servicio” a un precio muy elevado, lo que a muchas personas les indica que “si es caro, es bueno y funciona”. Además, te ofrecen una rápida solución a todos los problemas. Lo importante es que es rápida, o al menos eso prometen. Muchos de los consumidores de este tipo de brujerías o magias extrañas han pasado algún tipo de calvario a lo largo de su vida y llevan mucho tiempo sintiéndose mal, con lo que buscan rápidamente una “terapia”, cualquier cosa, que les prometa sanar rápidamente.

Es sabido que hacen uso de la sugestión, a la que llegan por medio del uso de hierbas mágicas, por imposición de manos con extraños poderes… No dejan de ser descencientes de la práctica de los chamanes y de su actividad mágico-religiosa, eso sí, a un precio que, en muchos casos, supera el de la consulta de profesionales Médicos, Psicólogos, Psicopedagogos, Fisioterapeutas, etc.

¿Y por qué no se les denuncia por intrusismo? Pues porque no se puede, ya que el código penal, establece en el artículo 403 que para que se concurra en un delito de intrusismo profesional es preciso ejercer aquellos actos propios de la profesión que se pretende sin poseer la capacitación o estar habilitado para dicha actividad. En páginas como esta o esta otra podemos encontrar una serie de curanderos y sanadores que ofrecen sus servicios. Están lejos del intrusismo profesional. Campan a sus anchas dentro de determinada laguna legal que les permite actuar bajo esos nombres siempre y cuando el paciente acuda a ellos sabiendo que no es un profesional de la Medicina, Psicología, Psicopedagogía, etc. Claro, el mensaje de: “La medicina tradicional no funciona, no te irás a creer esas cosas” está asegurado.

Además, algo muy habitual son palabras convertidas en conceptos un tanto esotéricos como “energía”, “vibración”, “paz”, “calma”, “proyectar”… todo ello conjugado. Alguna he vez he preguntado: “Y… ¿qué es eso de la energía?”. Las respuestas son siempre las mismas: “somos energía” “lo que percibimos en los demás”, “lo que nos mueve”… Claro. Será que por pagar 200€ a un sanador tu presupuesta energía cambiará en 20 minutos para toda la vida…

Después de salir del sanador, nos vamos a una manifestación en contra de las vacunas, ¡claro!

VACUNAS

No dejo de sorprenderme cuando escucho a algún adulto decirme un “ni se te ocurra vacunar a tu hija”. Pero… ¿cómo no la voy a vacunar? Las creencias que se justifican son de lo más inaudito. En el año 1998 comenzó una gran batalla que tiene su germen ya en la ley de vacunas de 1853 de Inglaterra, cuando se obligó a vacunar a todos los niños hasta tres meses de edad (y posteriormente en el 1867 se subió la edad hasta los 14 años) imponiendo sanciones a aquellos que no vacunaran a los hijos. En este momento con Leicester como epicentro de la lucha contra vacunas, se retiraron las sanciones ante la no vacunación y comenzaron a ofrecerse literalmente a los policías muchos padres y madres de niños que preferían ser encarcelados que vacunar a sus hijos. Es el primer nacimiento de ligas antivacunas. Se contaron hasta 100000 personas protestando en una marcha con pancartas y ataúdes de niños. Finalmente en 1998 se creó la cláusula del opositor consciente que al aferrarse a ésta, los padres obtenían un certificado de exención.

En Estados Unidos también existen antecedentes. Nos remontamos en este caso a 1879, momento en que se funda la Sociedad Antivacunación de Estados Unidos. Rápidamente le aparecieron muchos hermanos pequeños: Liga contra la vacunación obligatoria de Nueva Inglaterra en 1882, Liga antivacunación de la Ciudad de Nueva York y grandes litigios en California, Wisconsin e Ilinois. Finalmente, en 1905 un Tribunal falló a favor de lo lícito de las leyes obligatorias para preservar la salud pública.

En 1970 ya comenzó la “nueva batalla” contra las vacunas después de que la Association of Parents of Vaccine Damaged Children se encargaran de promulgar a los cuatro vientos la relación (carente de fundamento científico) entre los problemas neurológicos que 36 niños de un Hospital de Londres presentaban con la vacuna contra la Difteria, el Tétanos y las Tos ferina. Pese a que un comité de expertos indicó que las vacunas no guardaban ninguna relación. El “famoso” Dr. Stewart publicó varios informes que daban poder a esa opinión sin fundamento científico. Como respuesta el estudio nacional sobre encefalopatía infantil que volvía a indicar la ausencia de relación entre vacunas y encefalopatías. Pero no fue suficiente para frenar esta irracional lucha contra las vacunas.

Encontramos ejemplos también con la vacuna del sarampión, paperas y rubéola (en Inglaterra también) cuando el Dr. Wakefield promovió diferentes investigaciones relacionando esta vacuna con patologías digestivas y, por primera vez, con el Autismo (en adelante TEA: Trastorno del Espectro Autista), alegando fallos en su precomercialización y escasez de validación de resultados en fase experimental. Rápidamente la historia, carente de argumento científico, comenzó a propagarse con la rapidez que este tipo de bulos suele tener. Finalmente, la revista Lancet, donde Wakefield publicó sus investigaciones, publicó un importante documento donde indicaba que jamás debía haber publicado dichos artículos. La película se acabó para Wakefield cuando a raíz de unas investigaciones de Brian Deer, periodista, se descubrió que dichas publicaciones iniciales eran fraudulentas y había falsificado datos a la vez que reunido importantes promesas de cantidades de dinero por publicar contra las vacunas. Finalmente el Consejo General de Médicos Británico eliminó a este Dr. del registro de Médicos y perdió su licencia. Lamentablemente, los bulos sobre estas vacunas siguen al alza pese a no encontrar un sólo estudio la más mínima evidencia ni correlación con el TEA.

¿Ha escuchado el nombre de Timerosal? Es un conservante empleado en algunas vacunas. Contiene una mínima cantidad de mercurio. Pese a reunir suficiente evidencia científica para asegurar que esa mínima cantidad de mercurio no podría ocasionar ningún perjuicio, en 1999 se decidió reducir o evitar el uso de dicho conservante. Posteriormente se han sucedido importantes investigaciones sobre las este conservante y se descarta por completo la relación entre su uso y alteraciones en el lenguaje, TEA, TDAH, retraso en el habla, etc.

Tras comentar esta breve historia con diferentes antivacunas conocidos, sigue sucediendo lo mismo que a lo largo de la historia: “estás engañado” “nosotros sabemos cosas que tú no sabes”, “lo que lees no es ciencia de verdad”, “claro, es que tú te fías de los Médicos”… ¡Pues claro que sí! De quien no me fiaría nunca sería de esos famosos curanderos sanadores que reciben su poder curativo de una infusión bebida, de una deidad o de quién sabe donde… Pero la ciencia y el método científico así son…

En esta página Web del Colegio de Médicos de Filadelfia podréis encontrar mucha información sobre las vacunas.

Lamentablemente a día de hoy luchamos contra el terror del Sarampión, por ejemplo, con 17 niños muertos según la fuente citada el 20 de abril de 2017 (imagino que a día de hoy lamentablemente serán más muertes evitables). Y así, enfermedades terribles contra las que hoy tenemos un medio preventivo infalible, vuelven a asomar a nuestra puerta. ¿Somos capaces de imaginar que se descubren vacunas contra el Cáncer o el VIH y dentro de unos años comienza a morir gente otra vez por estas patologías porque algún “iluminado” decide indicar sin argumentos que crean, dislexia (por decir algo)? ¿Nos lo podemos imaginar? En esta Web creo que sí se lo imaginan. En esta  entrada de una Web dirigida a padres, una Doctora (se entiende o que en Medicina) explica los principales reduciéndolos a tres. El primero que son enfermedades antiguas que no aportan riesgo (véase el caso del sarampión), que además, segundo argumento, invita a no vacunar porque así se inmuniza el niño, y tercer argumento (medalla de oro a la lógica) que hay que dejar que la naturaleza actúe. ¿Cómo? ¿Entonces para que estudió usted Medicina? Ni cirugías, ni analgésicos, todos muertos por una herida infectada es como la naturaleza actuaría.

Finalizo con estas aclaraciones de la Asociación Española de Vacunología:

La Asociación Española de Vacunología (AEV) recuerda la importancia de consultar páginas de información fiables sobre vacunas

  • Casi 60% de los encuestados via online (58%) utilizan internet como primera fuente de información para resolver sus dudas sobre vacunas

  • 8 de cada 10 encuestados asegura que consultar información sobre vacunas en internet mejora su percepción sobre el valor de las mismas

  • Según expertos, en los últimos años han aparecido sitios web que proporcionan información alarmante e incluso engañosa, sin base científica, sobre la seguridad de las vacunas

  • La AEV recoge en su página web www.vacunas.org contenidos de interés englobados en el Proyecto de Red de Seguridad Vacunal puesto en marcha por la OMS (Vaccine Safety Net)

Por tanto, dejemos de consultar con Google y hagámoslo con el Médico de Atención Primaria o con el Pediatra y seamos rigurosos. La vida de nuestros hijos está en nuestras manos.

En la segunda parte de este artículo trataré de realizar una aproximación a otros aspectos que deben preocuparnos: el uso que se hace de la homeopatía frente a la criminalización del fármaco y las auténticas barbaridades que se llevan a cabo con la alimentación por parte de determinados colectivos.

 

 

 

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