“No puedes ir al baño cada dos por tres…”

“No puedes ir al baño cada dos por tres”
Juan José Millán
@webjjmiles

Cuántas veces hemos tenido en el aula a estudiantes que piden ir al baño casi, casi cada hora, nada más llegar del recreo, y además, lo hacen con intenciones diferentes: cumplir con sus necesidades fisiológicas, ir a por papel para sonarse, beber agua… ¿Piensas en algún alumno en concreto?

Sí, es cierto. Muchos estudiantes desean ir al baño para salir del aula, porque están aburridos o porque quieren desconectar un rato. En este caso hemos de plantearnos lo que estamos haciendo clase. Deberíamos generar un espacio en el aula que nadie quisiera perderse.

Hay otros niños que cuando piden ir al baño, lo piden de verdad. Nos planteamos con frecuencia en estos casos si les está sucediendo algo o simplemente los ubicamos en ese grupo de alumnos que quieren desconectar.

En mi aula hay pocas normas, por lo general lo que hay son responsabilidades que se pueden llevar a cabo en determinadas circunstancias. Ir al baño también lo es. Mis alumnos pueden ir al baño sin pedir permiso, sólo tienen que informarme, y saben que si estoy yo explicando alguna actividad a realizar, introduciendo algún tema o asumiendo la carga de la clase en ese momento, tendrían que pedirme permiso. Si el participante es algún estudiante, también.

En algunas ocasiones he encontrado estudiantes que iban al baño en muchas ocasiones. En todos ellos me interesé por esos estudiantes, por conocer los motivos por los que iban al baño.

No es habitual, ya que por lo general nos planteamos lo ya expuesto, que quiere perder un ratito de clase para desconectar.

Existe una patología muy conocida por todo el mundo, de la que mucha gente habla y de la que realmente no solemos conocer demasiado. Me refiero a la Diabetes, en concreto al tipo 2.

La persona que padece Diabetes presenta una deficiencia en la insulina. En el tipo 1 no hay insulina o la insulina existente es completamente insuficiente para poder manejar la glucosa. Hablaré de ello más adelante. La diabetes tipo 1, muy interesante: en muchos casos nacemos con esta diabetes o se nos diagnostica durante los primeros días o meses. En otros casos tiene un causa autoinmune por la que nuestro páncreas o bien deja de producir insulina, o la que produce es totalmente insuficiente, siendo completamente necesario administrarse insulina exógena, es decir, inyectarse insulina todos los días. También podemos encontrar la Diabetes tipo 2, más habitual en personas adultas. En esta diabetes 2, la insulina comienza a quedar insuficiente. En ocasiones esta diabetes está relacionada con aumentos de peso.

Un niño puede iniciar su diabetes tipo  durante su periodo escolar. Veamos en qué consiste la Diabetes tipo  y cómo esta patología puede resultar de interés al profesor.

El ser humano debe llevar a cabo diariamente una importante ingesta de alimentos, pues hemos de mantener unos importantes niveles de glucosa (glucemia) para poder hacer que todos nuestros órganos funcionen de forma adecuada. Al llevar a cabo la ingesta, los alimentos recorren el tubo digestivo hasta llegar al intestino delgado, donde los nutrientes serán absorbidos, es decir, pasarán a la sangre, la cual repartirá los nutrientes, glucosa entre ellos, por el resto del organismo. La insulina es una sustancia que existe en nuestro cuerpo, secretada por el páncreas, cuya misión, dicho de forma muy rápida, es la de recoger la glucosa de la sangre para conducirla a los órganos. El páncreas de un diabético no genera la suficiente insulina para que se recoja la glucosa necesaria de la sangre, motivo por el cual ésta queda en la sangre y no pasa a los órganos. Un diabético no controlado o mal controlado presentará niveles de glucemia en sangre elevados.

Cuando el cuerpo es incapaz de nutrir a los órganos, se produce una bajada de azúcar (hipoglucemia) que generará entre muchas otras cosas, mal humor y conductas agresivas en determinados casos (a tener en cuenta también en el comportamiento de aquellos alumnos que vienen sin haber comido nada en casa por la mañana o que tienen problemas con la alimentación).

El debut de la diabetes puede no ser agudo, es decir, no tiene por qué suceder de pronto, de forma súbita ni inesperada. Es algo que puede suceder gradualmente. Pongámonos en la piel de un niño de 8 años que comienza a sufrir un descenso de niveles de insulina. Al no poder aportar su organismo la suficiente glucosa a sus órganos, ¿tendrá hambre continuamente? Sí, sin duda alguna. Porque su organismo le estará demandando nutrientes para obtener glucosa, pero debido a sus problemas con la insulina, esa glucosa se sumará a la ya existente en la sangre y no pasará a sus órganos. La glucosa en sangre se eliminará por la orina, al haber una elevada concentración de azúcar, se aumentará la cantidad de orina diaria, motivo por el cual se aumentará la sed (que también influirá positivamente en el aumento de la micción). Tenemos una interesante triada: mucha hambre (polifagia), aumento de la micción (poliuria) y aumento de la sed (polidipsia). Dos de ellas se ven desde el rol de profe con mucha facilidad. Además, observaremos gradualmente (quizá con bastante rapidez) una importante disminución de peso en este niño.

¿Qué hacemos con el alumno que quiere ir todo el rato al baño? Nada. Pensar que quiere salir de clase. Y además, solemos prohibírselo. Pues bien. Lo que tendríamos que hacer como profesores es fijarnos en este aumento de las salidas al baño y manejar este dato. Podríamos iniciar una tabla de frecuencias en la que se marque cuántas veces va al baño gradualmente, diferenciando las que va a hacer pis y las que va a beber agua. A su vez, deberíamos marcar impresiones personales acerca de su rendimiento en clase, de su atención, de su presencia, de su estado (activo, adormecido, ausente, participativo….). Podemos ir más allá si dedicamos una conducta a su humor. Podemos incluso hacer al estudiante partícipe en esta columna, aunque seguramente lo veremos. Si queremos hilar fino debemos preparar otra columna que para completar requerirá de nosotros  acercarnos al comedor y hablar con los responsables de su cuidado y vigilancia para preguntarle acerca de la ingesta de este estudiante. Si vemos que todas las columnas van al alza, no debemos dudar en transmitirle la información al personal sanitario del Centro (en caso que exista) o a los padres. Su hijo necesita una analítica y un diagnóstico médico.

En esta entrada podrá leer qué hacemos con este estudiante en el Colegio una vez se confirme su diagnóstico y, sobretodo, qué le contamos a los profesores y al resto del personal sobre cómo tratar a un estudiante diabético.

 

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