Momentos críticos para los escolares

 MOMENTOS CRÍTICOS PARA LOS ESCOLARES
Juan José Millán
@webjjmiles

La prevención debe ser una prioridad tanto para padres como para profesores y orientadores. Trabajar “apagando fuegos” es costoso y realmente, carece de cierto sentido. Es por ello que uno de los principales medios de prevención es anticiparse a las situaciones. ¿No estaremos por delante si sabemos qué momentos pueden suponer una dificultad añadida a un escolar?

Con la intención de afrontar esta situación os presento esta entrada en la que trato de ofrecer unas líneas sobre las que trabajar en medida de observación y prevención. Si sabemos qué podemos esperar no nos generará el mismo impacto que si nos pilla desprevenidos.

Las dificultades escolares y de aprendizaje pueden aparecer en cualquier momento, no obstante, existen momentos sensibles en los que dichas dificultades pueden debutar u observarse con más claridad. A continuación describiré algunos momentos que pueden ser críticos para los estudiantes, bien por los cometidos principales a llevar a cabo, bien por el curso académico, o por diferentes situaciones que podemos encontrar en la persona, familia o entorno del niño:

INICIO DEL APRENDIZAJE LECTOR:  

Los adultos leemos sin muchas complicaciones. Identificamos las palabras rápidamente y somos capaces, por lo general, de extraer su significado y comprender el mensaje que transmiten. ¿Cómo lo viven los niños? Probablemente no recordemos nuestra andadura inicial por el mundo de las letras, pero si ha intentado estudiar una nueva lengua, podrá hacerse una idea (aunque existen muchas diferencias) sobre el proceso de aprendizaje lector. Para un niño que realiza este proceso por primera, este momento sin duda representa una etapa en la que tendrá que llevar a cabo una infinidad de procesos neuropsicológicos complejos tales como:

  • Identificación visual de la grafía: en la que participan de forma activa los procesos perceptivos y atencionales, discriminación visual, así como procesos fisiológicos específicos relacionados con la visión. Por este proceso pasaremos a diferenciar una “a” de una “o”, una “b” de una “d”, etc. Es un proceso con gran complejidad en el que hay que trabajar proponiendo ciertas actividades con toda la intención docente posible para que la identificación visual de la grafía se adquiera de forma apropiada. No sirve con decirle al niño cientos de veces: “esta es la “A” y esta es la “B”, no. Deberemos trabajar específicamente con actividades de identificación visual.
  • Reconocimiento de la grafía: Una vez percibida la letra o conjuntos de letras presentados, debe asociarse un nombre a dicha letra, lo que requiere de la puesta en marcha de claves de recuperación así como de un complejo proceso de búsqueda en los almacenes memorísticos. Claro, no sólo hemos de discriminar entre sí las letras, sino asociarles un nombre para poderlas categorizar apropiadamente. Lo que supone que hemos de reconocer -> aprender -> identificar – > asociar -> recuperar.
  • Asociación de la grafía a un sonido: Nuevamente otro proceso complejo. Una vez discriminada, identificada y reconocida la grafía, la ruta neuropsicológica viaja por medio de diferentes sinapsis neuronales hasta nuestro almacén fonológico. Entra en juego la memoria visual, la memoria auditiva, la memoria de trabajo… En este momento se representa fonológicamente la grafía observada. Pero dicha representación se produce a nivel interno, es decir. No pronunciamos el sonido pero lo evocamos. Parece sencillo pero… ¿realmente lo es? No. Es una actividad con un coste relativamente elevado.
  • Ejecución del sonido: Una vez cumplidos los procesos anteriores, se centra la tarea en las áreas sensoriomotoras que enviarán una órden a la corteza prefrontal para ejecutar y articular dicho sonido. Las estructuras anatómicas entran en juego. Uso del aire, movimientos de la lengua, estructura del paladar, resonancia, articulación de la boca, uso de los labios, etc. No es preciso indicar la de músculos y órdenes complejas que se llevan a cabo en este proceso.

Este proceso, muy resumido, sirve para observar que las dificultades en el aprendizaje lector no pueden tratarse por igual. Vemos la importancia de una fase diagnóstica apropiada en la que analicemos dónde se encuentra el problema y la dificultad para así diseñar un correcto plan de intervención que asegure que trabajamos lo que necesitamos trabajar. Es decir, no podemos decir que un niño no lee bien y que tiene que leer más. No. Tendremos que identificar dónde está el error. No será igual trabajar con un niño con problemas en la ejecución del sonido que con un niño que presenta problemas en el reconocimiento de la grafía. Resulta evidente, ¿verdad? Entonces, ¿por qué veo a cientos de niños al año que sólo tienen como receta mágica para sus problemas leer, leer y seguir leyendo?

¿Tenemos un hijo o un estudiante con problemas en la lectura? ¿En cuál de los procesos descritos? Es posible que desconocer en cuál de estos puntos comete errores nos lleve a no dar con la clave para que realice una lectura eficiente.

INICIO DEL APRENDIZAJE ESCRITOR:  

Otro de los momentos más sensibles que puede atravesar cualquier escolar. Los procesos participantes son muy complejos, más que los lectores, pues se dan todos los procesos previos, salvo el de la articulación (aunque muchos niños comienzan realizando una prelectura de aquello que va a escribirse).

A este punto le sumamos otros valores importantes como son:

  • Coordinación visomotora
  • Organización espacial
  • Lateralidad
  • Esquema corporal
  • Integración
  • Motricidad fina
  • Segmentación motora
  • Y un amplio etcétera del que puedes leer en esta entrada y en esta otra

De aquí la importancia nuevamente de una correcta evaluación para conocer los aspectos a tratar y, igual de importante también, en qué fase evolutiva de los mismos hemos de comenzar.

CURSOS CLAVE:  

Existen ciertos cursos en Primaria y Secundaria que presentan una mayor incidencia de dificultades escolares. Por ese motivo es necesaria la observación sistemática de posibles dificultades. Los cursos con mayor complejidad son los siguientes:

  • Primero de Primaria: Inicio de la lectura y escritura. Habrá profesores que le indiquen que su hijo pueda tener déficit de atención o mal comportamiento. Es importante valorarlo ya que es muy temprano para “etiquetar”, pero pueden observarse ya rasgos de impulsividad, trastorno de comportamiento, altas capacidades cognitivas, etc. Es un momento sencillo para trabajar y generar un impacto importante en su hijo.
  • Tercero de Primaria: Dificultades con el cálculo (discalculia), indicios de Déficit de Atención (TDAH), muestras de inmadurez emocional – afectiva e inmadurez cognitiva – neuropsicológica. Dificultades sociales. Inicio de dinámicas de acoso escolar. Problemas de comportamiento y conducta. Por lo general suelen iniciarse en este curso las rutinas de deberes y de exámenes, por lo que comienza a observarse bajo rendimiento, suspensos, mentiras acerca de los deberes, etc.
  • Quinto de Primaria: Nuevas materias, nuevos profesores y nuevas dinámicas de trabajo. Las carencias de base comienzan a observarse de forma evidente. Comienzan los problemas con las notas de forma más seria. Si existen dificultades a nivel de motricidad, percepción espacial, visopercepción, lateralidad, etc., a partir de quinto comienzan a ser una verdadera lacra para el buen rendimiento. Las relaciones sociales comienzan a poder ser complicadas. Alta incidencia de problemas de convivencia.
  • Primero de la ESO: Comienza una etapa complicada. Los cambios hormonales, físicos, de intereses sociales y personales y el distanciamiento de los padres y personas de referencia hasta entonces, complica más la situación. Academicamente los contenidos son muy diferentes, más amplios. Sus profesores son Titulados Universitarios, pero no son Maestros como habían sido en Infantil y Primaria, lo que hace que la línea pedagógica y didáctica sea diferente. Por lo general se premia mucho en estos cursos a la buena memoria y al rendimiento numérico. Cualquier dificultad no trabajada en Primaria urge abordarse en este nivel.

NACIMIENTO DE HERMANOS PEQUEÑOS:  

No sólo nos vamos a hablar de los clásicos ya conocidos y temidos celos. No siempre se trata de unas celos como habitualmente los solemos conocer por los que los niños se portan mal o comienzan a presentar malas calificaciones.

En muchas ocasiones, el nacimiento de niños pequeños puede producir:

  • Aumento en los niveles de ansiedad con las consecuentes repercusiones sobre su vida académica, social, personal, emocional y familiar.
  • Inmadurez emocional.
  • Desajuste del niño respecto a nivel familiar.
  • Pensamientos molestos y rumiación cognitiva.
  • Atribuciones negativas.
  • Disminución de la autoestima y del autoconcepto.
  • Etc.

OTROS MOMENTOS CLAVE:  

  • Cambios en la estructura familiar: separación, divorcios, nuevas parejas.
  • Cambio de Colegio.
  • Paso de Primaria a Secundaria si ésta se hace en otro Centro.
  • Fallecimiento y pérdidas de familiares o personas de referencia.
  • Cambios de ciudad.
  • Acontecimientos traumáticos.

Existen otras tantas situaciones y momentos críticos para los estudiantes, pero si de momento nos centramos en los hasta ahora expuestos, avanzaremos mucho en la prevención y podremos ayudar bien a nuestros hijos o estudiantes a superar con éxito cada uno de los hitos propuestos para su nivel educativo.

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