La selectividad: una prueba obsoleta y perjudicial

LA SELECTIVIDAD
Una prueba obsoleta y perjudicial
Juan José Millán
@webjjmiles

Los que estáis acostumbrados a leer mis entradas, o los que me conocéis, sabéis que no soy, en absoluto, partidario de hacer uso del examen tradicional para llevar a cabo la evaluación del estudiante. En realidad la evaluación (y no quiero hacer referencia a los exámenes) me resulta un tema tan atrevido de tratar como complejo y con tintes de inversión. Sí, inversión. Inversión en tiempo, en pensar cómo evaluar, en preparar recursos, en elaborar instrumentos que midan el aprendizaje (no exámenes), probar que realmente miden lo que queremos que midan, observar qué actividades formativas hemos de diseñar en torno al proceso de aula para que sea consonante evaluación y trabajo en clase, ver cómo guiar al estudiante para su evaluación, entrenar al estudiante en el uso de esa herramienta diseñada para ese mismo alumno o grupo de alumnos (menos deseable) para evitar que los resultados que ofrezca se vean afectados por no haber hecho uso de esa herramienta previamente… ¿Hacemos esto los docentes? Algunos sí, pero la mayoría recurren al clásico examen al final del tema, o de los temas… incluso al final del trimestre en el peor de los casos. Nunca entenderé que se le pida a un estudiante escolar que se examine de 15 temas. Una barbaridad desde mi punto de vista.

Como decía mi gran Profesor Pedro Morales, la evaluación muchas veces se convierte en una ocasión perdida. Yo hago hipérbole de sus palabras: la grandísima oportunidad perdida, el cementerio de la metodología de aula, el iceberg con el que colisionan los alumnos a lo largo de su etapa escolar.

El caso es que nos topamos con exámenes todos los días, en todos los Colegios y, para finalizar, la Selectividad. Ole. En un mundo en el que lo que se pide son competencias (de dudosa adquisición en la vida escolar muchas de ellas) trabajo en equipo, espíritu colaborativo, saber delegar, hacer análisis de situaciones, resolver problemas, tener capacidad de mediación, saber manejar la información y discriminarla, ser hábil en tecnología, deducir, pensar… vamos nosotros a pedirles a los alumnos que se examinen en unos pocos días de un montón de conceptos teóricos, muchas veces trabados sobre pizarra blanca y papel de forma exclusiva, por profes que a modo magistral exponen los conocimientos que deben adquirir. Y se hacen exámenes, se hacen comentarios de texto con plantilla, sí, con frases tipo, reseñas aprendidas, palabras que no pueden faltar, etc, vamos que pensar… poco. Y lo peor es que posteriormente en la Universidad se les va a pedir todo lo anteriormente expuesto, y es precisamente ese examen (exámenes) los que van a decidir si acceden o no a sus estudios deseados.

Cierto es que la selectividad tiene los días contados pero mucho me temo que se les pedirá exámenes específicos de acceso a las Facultades que versarán sobre algo muy parecido a nuestra compañera pre-éxitus. Pero ¿no sería más útil, práctico y lógico que las Universidades marcaran una serie de capacidades, aptitudes y destrezas que los estudiantes debieran presentar para acceder a ciertos estudios y que en los Colegios los preparáramos para ello a través del trabajo en las materias de conocimiento pertinente? Me explico. Un estudiante que quiera estudiar Medicina deberá: saber trabajar en equipo, ser capaz de delegar funciones a otras personas, supervisar actividades, ha de presentar capacidad analítica… Se le pondrá con un grupo de estudiantes a los que no conocerá hasta ese momento a resolver tres problemas: uno ético en el que tendrán que ambientar política e históricamente basándose en fundamentos filosóficos su respuesta, uno sobre bioquímica para el que necesitarán hacer uso de un laboratorio y en el tercero, se les dará tres horas para que presenten digitalmente un cuadro patológico que se les dará a conocer en el momento (para ver su capacidad de aprendizaje ante temas nueos y estrategias) y su tratamiento, para lo que tendrán acceso a Internet. A mí me suena de maravilla. Y así con todas las carreras. Este tipo de prueba realmente demostraría la aptitud hacia diferentes disciplinas… Habría que plantear uno para cada una de ellas. Con pruebas de este estilo, nos acercamos mucho a establecer una progresión lineal desde la escuela infantil hasta la Universidad con una lógica, un aprendizaje real, una excelencia en procedimientos y una capacidad analítica y de práctica brutal.

Con este post, no sólo quiero remarcar mi carácter contrario a los exámenes y mucho más a la selectividad, sino que me gustaría dejar bien marcada una carencia brutal, desde mi punto de vista, que presenta el sistema educativo: transición Colegio-Instituto y Universidad.

Pactos educativos, sí, pero en esta línea, apartados de la política, desarrollados por expertos docentes y brillantes académicos a la vez que por mentes inquietas que innovan y que se aproximan a lo que estos chicos podrán necesitar dentro de 10 años, que al ritmo al que avanza la tecnología y por ende la sociedad, hacen que el concepto de las titulaciones, de los trabajos y de las profesiones cambie, se desarrolle, evolucione y finalmente, vuelva a repensarse para volver a cambiar.

Hagamos algo. Es necesario comenzar a ofrecer cordura al sistema educativo. Es necesario que nuestros alumnos aprovechen de verdad el Colegio y lo hagan con cosas útiles y necesarias, teniendo en cuenta que el procedimiento debe primar sobre el concepto, pues éste, lo tenemos ya en cada bolsillo de cada pantalón.

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