Enseñar a escribir

ENSEÑAR A ESCRIBIR
(Parte 1)
Juan José Millán
@webjjmiles

Hace varios meses que, por diferentes circunstancias personales, no subo ninguna entrada, y para la primera después de tantos meses he pensado que, seguir con la línea que llevaba sería lo más apropiado.

En mis últimas entradas hablábamos sobre cómo se aprende a leer, a escribir y sobre cómo se realiza un proceso de evaluación Psicopedagógica de dichos campos. Hoy, quisiera centrarme en el rol del maestro. ¿Cómo trabajar en el aula para poder ofrecer un correcto aprendizaje de la escritura?

Ha llovido mucho desde que una gran parte de los que ahora estáis leyendo esta entrada aprendisteis a escribir, pero estoy seguro que en vuestro recuerdo queda aquella maestra, aquellos cuadernillos de lectura muy parcos en dibujos, y aquellas repeticiones infernales de sílabas y letras.

Aunque antes sí se trabajaba de alguna forma, a día de hoy, la intencionalidad debería ser copar las horas destinadas al aprendizaje a dichos aspectos.

Voy a marcar algunos de los campos que yo trabajo con los estudiantes de 1º de Primaria en su proceso de aprendizaje escritor, que ofrecen buenos resultados al cubrir muchas de las instancias de base psicopedagógica precisas para el correcto desarrollo de la destreza escritora. Todas ellas llevadas se llevan cabo de forma paralela y son realmente útiles.

Vamos allá…

  • Motricidad: La motricidad es realmente clave en todo este aspecto. Al inicio de curso parto de actividades de motricidad gruesa, tipo dibujar formas en la pizarra, en papel continuo en el suelo, hacer formas con los brazos en el aire, salir al patio y, en la zona de tierra, hacer grandes formas en el suelo con los pies… Posteriormente, según avanza el curso, vamos segmentando la motricidad con pasos graduales de cara al trabajo de la motricidad fina. Cierto es que muchos niños vienen de infantil ya con este trabajo muy trabajado y muy bien estructurado, no obstante, nunca está de más ofercer ciertas garantías motrices de cara a dicha habilidad. Desde el trabajo con punzones, hasta colorear dibujos pequeñitos, trabajar con pinzas para recoger pequeños objetos como pelotas de algodón, bolitas de plástico. También podemos recoger los cartones de los rollos de papel de cocina e invitar a los niños que coloquen varias gomas elásticas alrededor de cada uno. Se vive como un juego divertido para ellos, lo disfrutan y van ganando fuerza en los dedos, estabilidad en la muñeca, independencia de los dedos participantes en la escritura (sobretodo con las pinzas), fuerza… Espero en poco tiempo poder subir una entrada con más actividades de este estilo.
  • Organización espacial: Otro de los elementos esenciales para garantizar destreza en la escritura. Muy relacionada con el esquema corporal (del que hablaré más adelante) la organización espacial permite al niño conocer las relaciones que establece con su entorno y los objetos que le rodean, teniendo como referencia su propio cuerpo, de ahí la importancia del esquema corporal. El niño va a relacionarse con unas letras que tienen una altura, una dirección, una forma, y que deben unirse por diferentes puntos (la “a” de caligrafía se une con la otra letra por abajo, por ejemplo). Además, deben seguir una secuencia, una estructura y ofrecer espacio entre diferentes palabras (letra final y letra inicial) . Desde el principio de curso hay que garantizar una buena organización espacial. Actividades tales como ofrecer un folio en blanco y que copien figuras de la pizarra (con un rectángulo dibujado que simboliza la hoja) según las dibuja el profesor, en el sitio y tamaño que las dibuja éste y que parten de formas sencillas como un círculo o triángulo para ir complicándose y añadiendo perspectiva según avanza el curso. Dictados de líneas en hojas con cuadrícula en los que se marca dónde empiezan todos a hacer líneas (sobre las de la propia cuadrícula). El profesor dice “cinco cuadraditos hacia arriba” y el alumno lo hace con su lápiz. Posteriormente dirá “dos cuadraditos a la derecha” y el alumno los recorrerá también. El profesor tiene una plantilla que ha hecho previamente con un dibujo de una casa, de un coche, de un árbol.. La complicación es gradual y puede llegar a puntos de máxima complicación fácilmente.
  • Coordinación visomotora: Otro pilar de la escritura. Trabajar en este campo es una importante tarea de prevención de disgrafías que, a su vez, facilitará la expresión escrita del niño. Para comprender de forma sencilla qué es esta coordinación podremos decir que se trata de aquella en la que ojo y mano guardan equilibrio entre lo que se observa y se copia, entre lo que se quiere hacer y se hace… la mano obedece al ojo y viceversa podría resumirse en esta muy poco científica explicación. Las implicaciones neuropsicológicas son inmensas, pero no son objeto de esta entrada. En esta entrada anterior y en esta otra se realiza una aproximación general a dicho aspecto. El trabajo de esta tarea es tan sencillo como hacer que el niño realice laberintos, sin poder salirse de las paredes, con dificultad ascendente, es decir, el laberinto no debe ganar dificultad, no pretendemos trabajar otras cosas, lo que debe suceder en el laberinto es que partamos de unas paredes muy separadas a paredes cada vez más estrechas. A su vez, podremos trabajar con caminos que el niño debe trazar de un sitio a otro entre líneas que van aproximándose según avanza el curso, punteado, realizar trazo a palabras escritas con puntos, etc.

Más adelante trataré otros aspectos esenciales tales como la lateralidad, el esquema corporal, el tono muscular, y en una tercera entrega, valoraremos algunos aspectos emocionales muy presentes en el aprendizaje escritor.

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