Actividad para detectar dislalias en tu hijo

Actividad para detectar dislalias en tu hijo

Juan José Millán
@webjjmiles

¿Tiene su hijo dificultades de escritura, lectura? ¿Sabe usted que es una dislalia? En muchas ocasiones las dislalias están motivando algunas dificultades de aprendizaje. Con esta actividad podrá comprobar si su hijo presenta alguna dislalia y seguir unas pautas para tratar de iniciar la reeducación.

Con frecuencia encontramos niños en las aulas que presentan algún tipo de dificultad de aprendizaje. Si es usted padre, madre o profesor hagamos un juego: piense rápidamente en una dificultad de aprendizaje que pueda presentar un niño que tenga dificultades con el lenguaje. ¡Piénselo! Veamos si acierto la palabra que ha venido a su mente: dislexia. ¿Es así? Habitualmente suele serlo, como habitual suele ser que muchas veces acudan a consulta padres preocupados porque su hijo es disléxico, bien porque han buceado por Internet, porque su profesora se lo ha dicho, o porque como el padre también es disléxico (que habría que verlo) cree que también el hijo lo es.

Lo que nunca he escuchado ha sido: “mi hijo es disortográfico”, “mi hijo tiene discalculia” o mi hijo tiene disgrafía”. Claro. Son conceptos menos conocidos pero que muchas veces representan la dificultad que su hijo presenta.

Partamos de la base de que la etiqueta diagnóstica es sólo eso, una etiqueta. ¿Sirve para algo? Quizá entre profesionales tenga algún sentido hablar con estos nombres, aunque realmente pienso que no. La disortgrafía de un niño no tiene nada que ver con la disortografía de otro, por mucho que sean hermanos o se sienten en el mismo pupitre en la clase. Hay tantos aspectos que se participan tanto en el debut como en el mantenimiento de cualquier dificultad de aprendizaje, que pueden ser totalmente diferentes. De este enunciado obtenemos otro determinante: la reeducación es totalmente diferente, ya que si una dificultad es totalmente distinta a otra, distinta por necesidad será la actividad reeducadora.

Este no es un artículo que trate sobre todas las dificultades, sino sobre algunas actividades que pueden realizarse en casa o en el aula por padres o profesores para ver por dónde van las posibles dificultades de sus hijos o de su alumnado y, sobre todo, saber dónde tiene que actuar.

Por lo general, para trabajar cualquier dificultad que presenten los niños en el lenguaje, tanto en el lenguaje escrito, como hablado o leído, es necesario observar. El primer bloque de actividades que voy a proponer, están encaminadas al entrenamiento lingüístico. Este entrenamiento debe constar de seis pilares:

  • Dislalias: detección y corrección.
  • Atención lingüística.
  • Reconocimiento y aprendizaje de ruidos y sonidos.
  • Reconocimiento y memorización de ritmos.
  • Percepción y manejo lingüístico y auditivo.
  • Estructuras

En este artículo propongo una actividad muy sencilla para que usted practique con su hijo o alumno la detección de dislalias, esenciales en el habla, lectura y escritura.

DISLALIAS:

Habitualmente escribimos de la misma forma que leemos, y leemos tal y como articulamos. Las dislalias son alteraciones en la pronunciación de los fonemas. Esta actividad es aconsejable iniciarla en el paso de la Educación Infantil a la Educación Primaria, es decir, en torno a los 5 ó 6 años y volver a repetirla en tercer curso de Educación Primaria, a la edad de 8 ó 9 años.

Es una actividad realmente sencilla. A continuación les presento una tabla en la que aparecen diferente letras sobre una casilla en blanco. Repase usted con su hijo o alumno cada una de las letras prestando atención a cómo pronuncia los fonemas (sonidos). Tenga en cuenta que ante la letra “L”, el niño no debe decir “ele”, sino que tendrá que pronunciar el sonido de la “L”, es decir: “lllllll”. Ante la “M”, tendrá que pronunciar: “mmmm”.

Pueden suceder tres cosas en la realización de este ejercicio:

  1. El niño pronuncia bien el fonema. Marque con un 1 bajo la letra de cada fonema bien pronunciado.
  2. El niño pronuncia incorrectamente el fonema pero sin sustituirlo por otro. Marque con un 0 cada fonema que el niño pronuncia mal sin sustituirlo por otro.
  3. En vez de pronunciar el fonema de la letra “F” cuando se le pide, pronuncia el fonema de la letra “D”. Marque con una S en cada caso en el que el niño sustituye el fonema.

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La actividad en esta segunda tabla se realiza igual que la anterior. Tan sólo encontrará una diferencia cuando vea la letra V*. Esa letra no implica que el niño articule el fonma V, sino que usted presente al niño las diferentes vocales, de forma que articule los fonemas AL, EL, IL, OL, UL, y así con el resto de consonantes presentes.

Nuevamente anote según articule correctamente el fonema, lo omita o lo pronuncie erróneamente sin sustituirlo por otro, o bien si lo sustituye.

¿Y AHORA QUÉ?

Una vez que haya realizado todos los ejercicios, ya tenemos ubicadas las dificultades en la articulación del niño. Si hemos detectado problemas de articulación en algún fonema trabajemos con él. Lo más cauto y lo más recomendable, es que acudan a un profesional de la Psicopedagogía o al orientador de su centro escolar para que evalúe al niño, no obstante, mientras tanto puede hacer usted lo siguiente:

  • Juegue con el niño a repetir ese sonido. Conviértalo en un juego. Si tiene dificultades en la pronunciación del fonema “R” conviértalo en el sonido de una moto que hace “rrrrrrr” y juegue con su hijo a que lo repita. Use animales, vehículos, sonidos como los que producen las hojas de los árboles al moverse, la lluvia, el viento, el fuego… Cualquier cosa es posible.
  • Si a este juego le sumamos algo manipulativo como muñecos o cualquier juguete que pueda hacer las veces de aquello que haga el sonido que pretendemos, será mucho más motivante para el niño.
  • Enseñe a su hijo a colocar labios y lengua de la forma adecuada. Capte su atención y enseñe al niño a colocar la lengua y los labios como usted. Para que él lo haga bien, puede facilitarle mucho la tarea observarse en un espejo. Si ambos se ponen delante del espejo, será más sencillo aún, ya que él podrá fijarse en usted para poder adoptar la misma posición.
  • Juegue con él a proyectar el sonido a diferentes distancias. Intente explicarle el sonido se desplaza por la habitación en la que se encuentran y que tiene que hacer que llegue hasta donde usted se sitúe. De esta forma podremos facilitar el dominio en la ejecución del fonema.

No olvide consultar con un especialista si observa algún tipo de dificultad. Como escribía al inicio de este artículo, cada dificultad de aprendizaje es diferente en cada niño y en las dislalias hay que dar un paso más allá. Las dislalias pueden presentar una base orgánica, es decir, por la estructura anatómica de los órganos fonadores y de labios, estructura dentaria y nasal pueden presentarse determinadas dislalias que requerirán otro tipo de reeducación. En estos casos, realizar estas actividades puede resultar frustrante para el niño, ya que anatómicamente le va a resultar imposible ejecutar correctamente la actividad con una reeducación de este estilo.

Ante cualquier dificultad observada, por tanto, consulte con un profesional.

Espero que esta actividad y estas orientaciones sean de utilidad. Próximamente aportaré nuevas actividades para el resto de áreas a tratar.

 

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