El consejo Nº2 para dar clase online es muy sencillo: ¡No traduzcas a digital lo que tienes preparado para tus clases presenciales! 

DAR CLASE ONLINE |CONSEJO Nº 2

Sin duda alguna, la docencia online, bien sea al 100% o en un porcentaje determinado, cambia mucho «las reglas del juego». Vamos a poner un ejemplo muy sencillo que, creo, es realmente ilustrativo. No es otro que las relaciones sociales. Cuando mantienes un encuentro con tus amigos o familiares online, cambia todo, ¿verdad? Desde nuestro lenguaje corporal, las cosas que hacemos (obviamente), hacia dónde dirigimos nuestra atención y hacia dónde se dirige la atención de nuestro o nuestros interlocutores. 

Para no traducir tendremos que dar respuesta a las siguientes preguntas y en base a ello, cambiar nuestra clase, nuestra sesión, la metodología… para adaptarla al entorno apropiado. Obviamente todo va a depender mucho, muchísimo, del sistema que empleemos: online (síncrono), offline (asíncrono), el sistema de videoconferencia que empleemos (no va a ser igual trabajar con Skype, Zoom, Meet…) y cuántos alumnos va a haber al otro lado. 

PREGUNTAS A RESPONDER:

  • ¿El contenido que voy a trabajar, requiere de participación de mis alumnos o es una actividad meramente expositiva? Si llegamos a la conclusión de que es una actividad meramente expositiva, es decir, el docente es el principal guía y conductor de la clase, debemos plantearnos algunas opciones. Si mantenemos a nuestros alumnos 45 minutos, al otro lado de la pantalla (recordemos que no tienen mucha experiencia de usar pantallas para temas de aprendizaje) y lo único que hacemos es hablar, hablar, hablar… seamos francos… ¿cuánto tiempo aguantaríamos nosotros?. Poco. Nuestra atención desaparecería a los 3 minutos. Por tanto nos deberíamos plantear si conviene partir la clase en dos sesiones, introducir nuevas actividades con cierta interacción (en el consejo 3 hablaremos sobre tipos de actividades que debemos diseñar), o permitir interacción entre los estudiantes (en función del número de estudiantes que sean). 
  • ¿Cómo sería la interacción con los estudiantes en el aula ordinaria? La mayor parte de docentes suele facilitar la participación de sus estudiantes en el aula. Si tenemos a 25 niños al otro lado de la pantalla… ¿será igual? Pues si queremos convertir nuestra clase en una granja de grillos, sí, traduzcamos literalmente a digital. Si queremos una participación dirigida y moderada, hagamos algo diferente. Debemos establecer un sistema de participación. De entrada micrófonos apagados todo el mundo. Sólo debemos hablar nosotros. Prácticamente todos los sistemas de comunicación tienen la opción de levantar la mano. Se lo enseñamos: el que quiera participar levanta la mano. El turno de preguntas y respuestas debe ser ordenado. Tienen que saber que van a poder preguntar en un momento en concreto. Recomiendo 3 momentos de preguntas y respuestas. Recomendadles que anoten su pregunta para evitar el clásico «es que ya no me acuerdo de lo que quería preguntar». Por orden y de uno en uno se le abre el micro a quien pregunte. Luego se le apaga nuevamente.
  • ¿Necesito que trabajen entre ellos o participen en grupos pequeños? Muchas aplicaciones de video tienen la opción de abrir pequeñas salas dentro de una sala más grande para agrupar allí a los estudiantes y facilitar los trabajos en grupo virtuales. Es una excelente opción. Si bien suele ser una opción de pago en casi todas y no siempre a nuestro alcance, podemos hacerlo de otra forma. Os detallo el modelo docente que uso:
    • Parte expositiva en Streaming. El lunes a primera hora subo un pequeño vídeo de unos 3-5 minutos con la parte expositiva (vídeo que hay que hacer nuevo en base a los aprendizajes de los vídeos anteriores). Esta es la forma en la que voy a dar mi clase online, resumiendo mi parte expositiva del aula. Les hago referencias a materiales (que también hay que diseñar o readaptar) que enlazo en la descripción del vídeo (más adelante hablaremos de cómo podemos agrupar todo en un único sitio). Les invito a preparar ese material y trabajarlo durante dos días. Posteriormente deben enviarme las preguntas o dudas que les surgen. También les pido que me envíen un One Minute Paper, después del primer visionado, que me sirve para tener conocimiento e información acerca de lo que «se llevan» después de ese vídeo. Sin duda alguna, esta herramienta me resulta clave de cara a mi propia reflexión sobre lo que he diseñado, lo que he transmitido y la forma de hacerlo. En alguna ocasión tengo que incorporar algún vídeo más por sentir que no «ha calado» el contenido a trabajar.
    • Tutoría de dudas: preparo unas tutorías de dudas que se llevan a cabo el miércoles. Grupos de 4-5 estudiantes y 25 minutos por grupo. Suelen salir unos 5 – 6 grupos, es decir aproximadamente una hora y media. Agrupo a los estudiantes en función de las dudas que me han enviado. La ventaja de saberlas previamente es que no tendremos que contar lo mismo 5 veces, ni dedicar mucho tiempo a cosas que otros estudiantes de los que se han conectado no necesitan. De esta forma todo es realmente fluido.
    • Interacción grupal: casi siempre mantengo los mismos grupos. Llevo esta sesión el jueves. En este momento volvemos a interactuar y les planteo alguna actividad basada en power point, Genially, búsqueda de información, elaboración de historias, problemas a resolver juntos… aquí podemos mantener todos los micros abiertos. Son pocos y es muy manejable siempre que esté todo muy bien preparado previamente. Acabamos la sesión con un encargo para que realicen individual o en grupo y que a mí me sirva para evaluar el aprendizaje. No se trata de un examen. 
    • Evaluación de la semana: Si dar clase online ya es complicado, este punto es esencial. Es importante recalcar que no se trata de un examen. Personalmente siempre me ha gustado mucho evaluar construyendo preguntas, y online se puede hacer con buenas estrategias: preguntas individuales con actividad del tipo «Escribe 5 preguntas sobre las 5 cosas más importantes del tema tratado», «Inventa 5 problemas…», «Propón 1 actividad para que realice otro compañero sobre el tema tratado», «Invéntate un examen sobre el tema tratado»… Y se puede establecer como trabajo de 1 a 1 (se intercambian sus preguntas), por parejas (en parejas construyen las preguntas y las contestan). Pueden usarse otros recursos tipo Kahoot, Socrative, Trivinet, Plickers (cuidado aquí con niños con dificultades de organización espacial y lateralidad), los clásicos formularios de Google Docs, y el muy empleado durante el cierre de Colegios EDPuzzle. Estos recursos ni son los únicos ni tienen por qué ser los mejores, pero son muy útiles. Lo ideal, no abusar en exceso de ninguno de ellos, pero, siguiendo el que será el consejo 3, convendrá que los estudiantes asocien tipo de evaluación con sistema para evaluarlo. Sin duda, hay que dedicar tiempo a saber cuál es el sistema de evaluación que más «se parece a la metodología trabajada» (clave en la evaluación: congruencia trabajo de aula y evaluación), y cuál es mejor para aquello que pretendo. 
  • ¿Cómo califico a los estudiantes? Y aquí es importante diferenciar evaluación (que ya la hemos hecho semana a semana) que nos sirve para ver qué conocimientos tiene cada estudiante sobre el tema a tratar, y calificación, que no es más que asignar una nota (supuestamente cuantificación de un aprendizaje… ¿hay algo más difícil que resumir a un número un aprendizaje?). Sin duda en materias del estilo Educación Física, Educación Musical, Religión, etc., la calificación puede ser algo compleja. Os recomiendo estudiar mucho sobre evaluación y competencias en vuestra materia. En el caso de la enseñanza religiosa, este libro de José Antonio Fernández Martín sobre las competencias básicas en la enseñanza religiosa, puede abrir muchos horizontes. En el caso de la Educación Musical, uno de los libros que más interés puede aportarnos para la calificación (y evaluación) de la materia es  Evaluación de aprendizajes musicales, de  Ana Lucía Ferga y Gustavo González. En el caso de la Educación Física, encontramos esta obra que enfrenta modelos de evaluación tradicionales y más novedosos. 

Siguiendo estos pasos lograremos construir desde cero nuestras clases online tratando de no traducir, copiar, o hacer lo mismo que en el aula ordinaria. Son diferentes contextos y lo que funciona en uno a las mil maravillas, puede ser un verdadero caos en el otro. 

En el siguiente consejo (el número 3), os ofreceré puntos de reflexión importante acerca de los bloques de contenidos y de la homogeneidad necesaria para abordarlos con éxito. 

Dar clase online no es sencillo. Nos va a llevar trabajo repensar todo desde cero y adaptarlo, pero creedme cuando os digo que nos ahorrará miles de problemas, dolores de cabeza, problemas con los estudiantes y sus familias, y lo más importante para mí: nos va a permitir asegurarnos de que tenemos contacto constante, continuo y de calidad con todos los estudiantes, y tener una idea bastante real (igual que la del aula ordinaria) acerca de los conocimientos, dudas y problemas de cada estudiante con su contenido. 

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