Contenidos dañinos en Internet

CONTENIDOS DAÑINOS EN INTERNET

Como ya he comentado en anteriores artículos y en muchas de las escuelas de padres que tengo el gusto de impartir en diferentes Colegios, la tecnología, y más en concreto Internet, supone una magnífica herramienta para todas las personas, independientemente de la edad de éstas. La tecnología y la red, constituyen prácticamente una necesidad para nuestros hijos, pues su futuro, y a la vez su presente, van a demandar rabiosamente la pericia y destreza en el uso de la tecnología.

Hacer un uso racional de  los recursos, emplear el tiempo adecuado en los diferentes espacios a los que ya con el simple uso de uno solo de nuestros dedos podemos acceder desde Colegios, cafeterías, autobuses, coches, metro, etc. es la clave.

Sin duda alguna, tal y como se ha comentado y tratado, existe además de la imperiosa necesidad de la educación en tecnología, un mundo lleno de sombras al que accedemos desde nuestras pantallas. Es el mundo de los denominados contenidos dañinos. ¿Qué es un contenido dañino? La definición es realmente compleja. Así como complejo es poder definir quién es el bueno y quién es el malo a través de la Historia y de los conflictos bélicos, en lo referente a contenidos dañinos sucede similar. Como en la vida misma, depende del público objetivo, de los valores y moralidad de las personas, de las intenciones y finalidades que persiguen la búsqueda. Por tanto, el concepto constituye un canasto en el que es difícil saber qué frutos ubicar.

Hará cuatro años, en torno al mes de enero, estuve impartiendo un curso sobre TIC (tecnologías de la información y comunicación) a docentes de escuela concertada en Andalucía. Durante un fin de semana intentamos aterrizar en la realidad que los escolares viven al frente de la tecnología. Al tratar el tema de los contenidos dañinos, tratamos de entrar en la mente del adolescente, aunque dicho proceso sirve también para los niños más jóvenes, y pensar cuáles eran nuestras inquietudes en aquel entonces, cuando contábamos con la edad de nuestros alumnos (eran profesores de Secundaria). Entre todos los profesores a los que impartía la formación, había uno, cordobés, con acento muy, muy cerrado, que me complicaba mucho la comprensión de todo lo que decía, y lo que decía, era realmente interesante. Era un hombre que rondaría los 45 años y se había criado en un pequeño pueblo de la Andalucía, donde no hacía mucho, no tenían ni línea telefónica. “Mujeres” dijo él. Lo entendí muy bien. Su interés con 14 años eran las mujeres, aseguró a todos con una entonación y una expresión facial que hizo que aquellos 60 profesores soltaran una gran carcajada. Comenzamos a investigar cómo trataba de adentrarse en su centro de interés. Entre todos se llegó a la conclusión de que intentaban robar alguna revista a sus hermanos mayores, a veces se iban a zonas alejadas de su casa a comprar en el kiosco alguna revista que tratara el tema, recortaban fotos de los semanales de los periódicos para guardarlas en carpetas bajo su cama… y en este momento paramos, tras dejar la pizarra llena de las estrategias del adolescente de hace 25 años para saciar su curiosidad. En ese momento nos pusimos a traducir al lenguaje de hoy, al de la tecnología, lo que ellos hacían. Llegamos a la conclusión de que Google, podría emular a la perfección al clásico Kiosco, pues como ellos comentaban , “¿Acaso hoy no leemos las noticias a través de Google?” Dicho esto, nos decidimos a buscar. Aquel cordobés nos sugirió su búsqueda: “mujeres desnudas”. Fuimos a mirar los resultados encontrados: 8.270.000 resultados en 0.21 segundos. “¡Dios mío, pero tantas tías hay en el mundo?”, exclamó con su acento andaluz. Videos de Google aparecieron 429.000 en 0.14 segundos. Videos, a razón de 2 minutos por vídeo son 858.000 minutos, 14300 horas, es decir, casi 596 días de vídeos de dicha temática ininterrumpidos. Podríamos estar un año y medio viendo vídeos de mujeres desnudas sin parar. Si a esto aplicamos la subida exponencial de datos año tras año, nunca dejaríamos de tener material nuevo, ya que cada año se suben muchísimos más datos que el año anterior. Basta con observar la imagen acerca del tráfico de datos en sólo un minuto para poder hacerse una idea.

Siguiendo esta gráfica, al ritmo de subida de hoy, por cada hora que pasa, podríamos ver 72 nuevas horas de vídeo. Sin duda se trata de algo imparable. Y así, sucede con todo. 2.460.000 interacciones en Facebook y 347.222 fotos compartidas por WhatsApp. ¿Qué se comparte? ¿Con qué objetivo se interactúa en Facebook, Instagram, Twitter…? Sin duda este tema es un tema que se ha encontrado con los adultos estupefactos y totalmente fuera de juego. Hemos tenido que aplicar, por tanto, medidas de prevención secundaria y terciaria, desde los diversos estamentos educativos, fuerzas y cuerpos de seguridad del estado  y otras entidades que se encargan de tratar este tema que despeina por la velocidad a la que se mueve, hemos reaccionado frente al problema. Es el momento de hacer prevención primaria: evitar que se caiga en la complicación, que se entre en problemas.

Ahora ya conocemos y sabemos de lo necesario de la tecnología y de la existencia de contenidos dañinos: contenidos con carácter sexual explícito, con alusión a grupos homófobos, racistas, xenófobos, radicales, violencia gratuita, exaltación del consumo de drogas, del terrorismo, etc.

Por tanto, se antoja necesario seguir tratando como tema cardinal la tecnología, y enfocarla desde una prevención primaria. ¿Cuál es la mejor forma de prevenir en contenidos sexualmente explícitos? Tratar la educación sexual desde el hogar, desde la familia. ¿Cómo evitar el contacto con la violencia? Comprendiendo el fenómeno violento y radical y tratándolo en casa, nuevamente desde la familia, y así, emprender un camino en el que tratar de abordar los diferentes temas que pueden constituir un contenido dañino, y cómo desde las casas, ofrecer herramientas a nuestros hijos para que puedan saber cómo manejar esos contenidos, y que se desarrolle un proceso por el cual sepan manejar dichos contenidos y no tenga que ser la prohibición la medida a llevar a cabo para evitar que ellos entren en dichas páginas.

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